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Dirección: Arturo Sotto, Jorge Perugorría
Guión: Jorge Perugorría, Arturo Sotto
Producción: Jorge Perugorría
Fotografía: Ernesto Granado, Julio Simoneau Jr.
Edición: Damián Font
Música: Habana abierta
País: Cuba
Género: Documental
Duración: 57 min.

Reencuentro con su ciudad de origen del grupo Habana abierta luego de radicar varios años en Madrid, y producir su música fuera de Cuba. Estructuran este documental la crónica de un concierto ofrecido en el mítico Salón Rosado de La Tropical y las andanzas del grupo por las calles de la capital.

Los protagonistas del documental son “Habana Abierta”, un grupo de músicos que vivieron en Cuba hasta comienzos de los años 90. El origen de esta agrupación está en lo que se conoció como “13 y 8”, una esquina del barrio del Vedado en La Habana donde la mayoría de estos músicos se dieron a conocer como creadores, junto a otros intelectuales y artistas. El fin de la década del 80 y fundamentalmente los primeros años de los 90 no fueron los mejores para estos jóvenes trovadores en Cuba, ya que la música bailable invadía escenarios y disqueras.

En el mes de enero del año 2003 y gracias a la iniciativa de todo un grupo de trovadores, directores e intelectuales cubanos compañeros de generación de la banda, se organiza el primer concierto de Habana Abierta en la capital habanera, tras más de siete años de ausencia en sus escenarios. Se reunen en los jardines de La Tropical a más de diez mil personas. De la visita y de este concierto final que ofrece la banda, los directores Arturo Sotto y Jorge Perugorría graban un documental con el mismo título que el nombre del grupo, “Habana Abierta”, que más allá de ser un simple video musical, se convierte en una nueva crónica del regreso.

El documental se abre con la imagen de la banda llegando al Cristo de La Habana. A los pies de la majestuosa estatua que mira a la bahía desde las alturas, los cinco músicos, de espaldas a la gran figura pero de cara a la ciudad, comienzan su “confesión”, que no es otra que el relato de su historia como banda, como músicos y sobre todo, como cubanos. Los miembros de Habana Abierta relatan sus vivencias en Madrid, sus influencias y sus objetivos en un intento de definirse como grupo: “Habana Abierta es un matrimonio, con sus peleas y sus reconciliaciones”, explica Kelvis.

El discurso y los testimonios del grupo a los pies del Cristo se convierten en el hilo conductor del documental, fragmentado por una gran cantidad de planos diferentes que van mostrando el recorrido de la banda por la ciudad y su posterior actuación.

Los directores se alejan del discurso del melodrama y la nostalgia sustituyendo la lágrima, el desgarramiento y el trauma por el humor y las bromas de una generación que se enfrenta al pasado con conexiones emocionales pero sin resentimiento. Arturo Sotto y Jorge Perugorría enfatizan en el documental que estos chicos no han abandonado los hábitos que los identifican con el resto de los cubanos.

Habana Abierta logra transmitir que Cuba está viva, sana y salva en la diáspora, y que la diáspora está viva, sana y salva en los cubanos; que el encuentro siempre es posible, abriendo así la esperanza, como dice el músico Carlos Varela en el propio audiovisual, “de que a partir de ahora esto se repita; que podamos cantar todos juntos y grabar juntos, los que están aquí, allí, en cualquier parte del mundo, mezclarnos y crecer juntos”.

Premios y distinciones:

  • 2003, Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Edición 25º, Documental, Mención
  • 2003, Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Edición 25º, Mención, Premio El Mégano, de la Federación Nacional de Cine-clubes